© Halland historical museum
Arne Persson
La historia parece esperar a ser descubierta a cada instante. Así sucedió en la localidad sueca de Varberg, donde, por casualidad fue encontrado el cuerpo enterrado de un hombre del siglo XIV: el hombre de Bocksten. Esta persona caminaba por una zona pantanosa, cerca de una antigua calzada medieval, cuando fue atacado y brutalmente golpeado hasta morir. Por las características del terreno (una turbera), el cuerpo quedó momificado de forma natural y su indumentaria conservada de manera sorprendente. Sus restos pueden contemplarse en el Länsmuseet de Varberg.
Figura hecha por Oscar Nilsson
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La saya, vestida sobre la camisa, las bragas y las calzas. Era un vestido común a hombres y mujeres, aunque las de estas últimas eran más largas.
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Las calzas, cubrían los pies y las piernas, con frecuencia hasta por encima de las rodillas. Se sujetaban al braguero con unos cordones o correas.
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El manto era una ropa de abrigo que, en este caso, cubría la saya.
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El capirote es una capucha que cubre la cabeza y los hombros. A final de siglo la cola se alarga considerablemente.
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Cuchillos, cinturón y zapatos del hombre de Bocksten.